La pantalla chica tiene esa capacidad de entregarnos la palabra justa en el momento indicado, hacernos reír o emocionarnos, situaciones que se pueden vivir en una relación de amistad.
En los últimos treinta años, la televisión argentina mostró grandes grupos de amigos. ¿Alguien se puede olvidar cómo se cuidaban las espaldas entre Carlín y Pablo en Amigos son los Amigos, el dejar todo por el otro como pasaba en Cebollitas o la entrañable relación entre Nicolás (Seba de Caro) y Bruno (Esteban Prol) en Montaña Rusa?
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